Aceite de coco: propiedades y beneficios

El aceite de coco es uno de los elementos que más utilizamos para elaborar cosmética natural, y no es por simple casualidad: el aceite de coco está ampliamente estudiado y ha demostrado unas cualidades fantásticas. Cómo usar aceite de coco para el pelo, piel y para elaborar cosmética.

Composición del aceite de coco

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El aceite de coco (INCI: cocos nucifera oil) es una grasa vegetal carente de colesterol y fibra vegetal, compuesta hasta un 90% por grasas saturadas, lo que le permite mantenerse sólido debajo de los 24°[¹]. Los ácidos grasos que lo componen son: ácido láurico (49%), ácido cáprico (8%), ácido mirístico (8%), ácido palmítico (8%), ácido caprílico (7%), ácido oleico (6%), ácido esteárico (2%) y ácido linoleico (2%) [2] Se extrae sometiendo a presión la pulpa (parte blanca del coco). La versión ideal (y que mantiene todos sus nutrientes) que podemos conseguir es la extraída en frío y virgen (esa además conserva un delicioso aroma natural a coco). Sino, casi siempre conseguimos la versión RBD (refinada, blanqueada y desodorizada) que además es más barata e igualmente sirve. A ésta también se la conoce como “aceite de coco neutro”.

Usos del aceite de coco

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Piel

Es excelente para reparar la barrera natural de la piel [³][4], posee propiedades antiinflamatorias y protectoras [5] y es un ligero protector solar contra los rayos UV [6] Es emoliente y oclusivo, lo que es ideal para una piel deshidratada y muy dañada; como en casos de dermatitis atópica [7] No es recomendable usarlo en el rostro ya que tiene un índice comedogénico muy elevado (número 4) y muy probablemente nos cause acné. Pero usarlo como desmaquillante es ideal (más para retirar maquillajes del tipo waterproof) siempre y cuando luego lo enjuaguemos con un jabón de limpieza facial o un agua micelar.

Cabello

El aceite de coco para el pelo es simplemente espectacular: Es ampliamente superior al aceite mineral (INCI: mineral oil, petrolatum o paraffinum liquidum) que habitualmente se usa en los productos comerciales, evitando el daño y reduciendo de manera drástica la pérdida de proteínas, ya que el ácido láurico que lo compone es similar y afín a las proteínas capilares, pudiendo penetrar y actuar dentro de las fibras que componen el cabello [8] También es un excelente sellador que previene la deshidratación y el daño a las proteínas por fatiga hídrica, cosa que ningún aceite mineral consigue lograr ni penetrar. [9] [¹⁰] Si tienes el pelo reseco, dañado o quebradizo, simplemente aplica aceite de coco como sérum para las puntas o como una mascarilla pre-shampoo durante 20 minutos, una vez por semana.

Aceite de coco para elaborar jabón

Si elaboramos jabones artesanales por saponificación en frío o caliente, el aceite de coco es el que nos proporcionará miles de burbujas y espuma abundante. El ácido láurico es el responsable de que esto suceda. Si lo vamos a usar en combinación con otros aceites, lo ideal es utilizarlo hasta un 30% de la fórmula, porque en exceso podría resultar secante. También podemos elaborar jabones de hasta 100% aceite de coco, siempre y cuando los elaboremos con un sobreengrasado elevado (hasta 20%). Si queremos elaborar jabones para lavar ropa, un jabón enteramente de coco es una excelente opción si lo realizamos con un sobreengrasado negativo hasta -15%, y así aprovecharemos todo su poder de limpieza.

Bibliografía

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